domingo, 26 de abril de 2009

ROSITA

Un día, como cualquier otro, nació de una pequeña flor, una rosita, delicada, hermosa, brillante, con luz propia.
Un día especial, ella adquirió un nombre, Sofía, asignado por el capullo de esta flor.
Un día maravilloso ella salió de su capullo y caminó por un mundo rosado, tan tibio y seguro como la flor de la que nació.
Un día oscuro, ella se lastimó un tobillo y dolida siguió su camino.
Un día brillante, ella adquirió un amigo, caminó con él y aprendió palabras nuevas.
Otro día, más oscuro, su amigo murió para siempre bajo los pasos de la maldad, lloró la hermosa rosita amargamente.
Un día nublado, ella adquirió una muleta, que le ayudaba con su cojera.
Un día soleado, ella lloró, desconsolada, por su antiguo amigo y recordó sus palabras.
Un día lluvioso, ella conoció una matera, alta, hermosa, y quiso posarse en ella; pero no puedo acomodarse correctamente por lo que lastimó su tallo y entonces se aferró más a su muleta.
Un día frio, ella pensó.
Un día tibio, con la brisa rosando su cara, ella cerró sus ojos y sólo escuchó su corazón.
Un día no tan lindo, ella maduró.
Otro día, ella respiró y empezó a creer en su ser.
Al día siguiente, ella sonrió sin tener en cuenta el clima.
Una semana después, la rosita descubrió un mundo nuevo, fue feliz.
Un día lluvioso, ella escuchó que la flor de la que había nacido había sido extinta por el fuego.
Un segundo del mismo día, ella lloró, pero recordó con amor y sabiduría.
A los tres días, ella se sintió mejor, tomó algo de agua y calmó su ser.
Tres semanas después, se dio cuenta que sus piernas no respondían como antes, se fijó en su vejez, se aferró aún más a su muleta.
Dos días más tarde, encontró las voces del viento y los ojos del cielo.
Un minuto luego, saboreó el azúcar, las victorias de la vida, esperando para siempre el cerrar sus ojos.
Dos años después, la rosita imagino su juventud, se rió y decidió dormir, esperando el día de nunca más despertar.
Cuatro años luego, ella recordó su adultez y se dio cuenta que su niñez era confusa.
Una semana más tarde, ella contemplaba sus pétalos opacos, arrugados y marchitos.
Al segundo se deshojó, y entonces fue para siempre feliz.

3 comentarios:

  1. como simpre tu con las aptitudes para la escritura....la verdad me encanto

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  2. me enamoreeeeeeeeee!!
    que cuento mas hermosooo !!! tq ekela

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