Palabras, palabras corren por mi cabeza, situaciones, recuerdos, amarguras, lágrimas, momentos de quebrantos, faltos de alegría. Paz. Un dulce recuerdo, una lágrima de consolación, otra de alegría, un sol resplandeciente con una pequeña llovizna, un abrazo ceñido, un mar de alegría con momentáneo bienestar. Un ciclo, unos días, una mentira establecida, el pacto eterno de dos seres que antes se amaron profundamente, que compartían sueños, que compartían leyes, sonrisas, lágrimas, amor, placer, odios mutuos, mutuos destellos de energía, felicidad, eterna felicidad. Un pacto, tal vez uno satánico, derrocando el bienestar, la dignidad, el autoestima, la prioridad, el amor al ser, el ambiente agradable, la serenidad. Un pacto establecido por la sociedad, un pacto establecido por la rutina, un odio creciente, una luna plateada que se derrama encima de lo que antes era placer y ahora es agonía. Llantos, más quebrantos, almas siempre amarradas queriendo paz. Una nueva situación, un mundo desconocido, falta de valentía, ausencia de energía, conformismo, otro nuevo llanto, la dignidad arrancada desde el fondo del alma. Los críos ahora se han levantado fríos, formados, basados, queriendo arrancar de un soplido tanto dolor visto. Se sienten, reniegan, piensan, resignación, saturación, de nuevo el conformismo asaltando sus vidas. La sociedad, la institución latentes a juzgar, a inundar, a perpetuar tan horrible unión, no hay paz, no hay tranquilidad, todo se torna gris, como lleno de humo de cigarrillo viejo, sin filtro. El olor es denso, la mente se agobia. La agonía de nuevo empieza, otro ciclo, otro sol, otra pequeña llovizna, no hay paz, ¡no hay paz!… es tenue, no veo, no siento, odio momentáneo, razono, el alma está fría, no escucho, sólo en mi mente existe una voz sigilosa, como confiable, como que se burla. Es extraño, no veo, no escucho, no siento, sólo saboreo esa difícil visión de un futuro más apacible, más tierno, más cálido. Busco el bienestar, no lo encuentro. Una mente nueva, no sé si confiable o no, me guía. No soy buena, no soy mala, estoy confundida. No pienso, ahora, no razono ahora, sólo escribo. Hace frío. Estoy cansada. Quiero escribir, quiero dejar de hacerlo, razonó de nuevo, libero mi alma con estas líneas, un poco de alivio viene a mi, como una manta algo vieja, que no funciona bien, que no abriga bien, que no huele bien, sin embargo, me cubre, me afina, me embriaga, me tapa, me resigna. Me resigna.
¿Cuántas cosas pueden pasar por nuestra cabeza? ¿cuántos de esos pensamientos son recuerdos del pasado, reflexiones del presente y cuantos son sobre el futuro?... Es dificil decifrar todo lo que encierra la mente, intentar decifrar cómo funciona y como se crean las mil ideas que pasan por ella, para mi es solo la prueba que el mayor y el mejor de los ingenieros es Dios.
ResponderEliminarPero esos miles de pensamientos y de sentimientos, son la prueba de que estamos vivos, con razón aparente o sin ella lo estamos. A veces es bueno escribir y sacar todo lo que esta adentro de nuestro ser, a veces es bueno salir con los amigos a tomarse alguito, a veces es bueno leer el blog de los amigos, a veces es bueno comentar en el blog de ellos, a veces es bueno darse cuenta que la vida esta rodeada de desorden y que uno debe hacerce el loco porque solo así eres más feliz, al fin de cuentas vivimos bajo las leyes de la entropía!