domingo, 22 de abril de 2018

Él

Despertar en un día normal y darse cuenta que de repente todos los miedos e inseguridades habían desaparecido sólo por su palabra. Darse cuenta, entender, conocer y sentir eterna paz. Darse cuenta que su poder es tan grande, misericordioso y maravilloso y que  aunque delante de Él somos como hormigas, El se rebajó, nos miró, habló y nos hizo temblar por dentro, avivando nuestro espiritu, haciendonos caer de rodillas ante su majestad. Sí le importamos, no nos juzga sino que con eterno amor nos abraza, se manifiesta en el momento perfecto, en su tiempo porque Él no deja de ser. Sentirse parte de algo superior y eterno, de un todo. Sentirse por fin COMPLETO, entendiendo que es por Él y para Él. Tenía todo, lo conocía pero lo estaba olvidando, la corriente de este mundo desvancía lo bello de Él en mi, apagaba lentamente todo. Pero lo que no sabía o tal véz olvide es que Él me compró y jamás me iba a dejar ir. Con lazos de amor  me ató a mi, a mi familia, a mi hermana y Él tiene el poder de sólo en un instante hacer creer al más duro corazón. Ahora recorde nuevamente que soy de Él y que lo único que realmente quiero es vivir por ÉL y cumplir su voluntad que es ir y dar esta misma vida a los demás. Lo único que anhelo es otro resplandor de su gloria, quiero oirlo con voz audible y esperar siempre en Él.  

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